11 noviembre 2019
Ortega y Gasset en el origen de Aspen Institute
Por: Ángel Pérez

Por Ángel Pérez (@apermar), profesor de la Universidad del Pacífico y director de la Revista de Estudios Orteguianos.

En el verano de 1949 Ortega llegó a las montañas rocosas para conmemorar el bicentenario del nacimiento del gran poeta alemán Johann Wolfgang von Goethe. La Goethe Bicentennial Convocation promovida por los filántropos Walter y Elizabeth Paepcke se realizó en Aspen. El viaje se produjo gracias a la invitación del profesor Robert M. Hutchins, presidente de la Universidad de Chicago. 

En aquél maravilloso enclave natural el filósofo madrileño dictó dos conferencias. Allí conoció al actor Gary Cooper con quien coincidió en su hotel de Aspen y al dramaturgo Thornton Wilder, que tradujo de forma simultanea sus discursos y cuya obra The Matchmaker inspiró el musical Hello, Dolly! A la reunión también asistieron el teólogo Albert Schweitzer y el pianista Artur Rubinstein. 

Después del éxito de The Revolt of the Masses, publicada en Nueva York en 1932 hubieron iniciativas para que José Ortega y Gasset fuera a los Estados Unidos aunque el viaje se concretara casi veinte años después (1). Aspen es un punto de inflexión en la aproximación de Ortega a la cultura norteamericana. 

En octubre de 1949 el profesor de la Universidad de Yale Heinrich Henel escribirá un artículo en la revista Monatshefte en donde destacaría la originalidad de las lecturas de Ortega junto con la siguiente observación «Aspen está más vivo que nunca» (2).

Ese mismo año Ortega realizó un informe a petición de Walter Paepcke en el que ofreció algunas sugerencias para la fundación de una institución humanística en Aspen. El informe se encuentra el tomo X de las nuevas Obras Completas de Ortega bajo el título «[Apuntes para una escuela de humanidades en Estados Unidos]» (3). La primera edición de dicha carta se publicó en 1974 bajo el título «Text of the manuscript notes of José Ortega y Gasset outlining his idea for an eventual Institute for Humanities at Aspen. (October, 1949)» (4).

En su carta de agradecimiento del 23 de noviembre de 1949, Walter Paepcke le decía a Ortega: «Permit me to thank you most sincerely for the great amount of thought you must have given to our dream about an institute of higher learning in Aspen. Your thoughts expressed and suggestions made in your most interesting and comprehensive letter are deeply appreciated.» (5).

Esta «gran cantidad de pensamientos» merecen un recuento. No solo por las menciones que Walter Paepcke hace en su carta sino —sobre todo— por sus aportaciones al origen del Aspen Institute. También porque de alguna manera estas nociones miran a un futuro que superó lo que hubiera supuesto el mismo Ortega. La correspondencia entre Walter Paepcke y Ortega es muy sugerente, como lo testimonian algunas de las misivas que se guardan en el archivo de la Fundación José Ortega y Gasset Gregorio Marañón. En otra de ellas, fechada el 9 de agosto de 1949 Paepcke le dirá: «I do believe that future Convocation should have as one of its main objectives the emphasizing of the humanities in a world which is largely preoccupied with concrete material and scientific interest.» (6).

La intención de Paepcke era la de fundar una institución académica novedosa. El filósofo español asumió también la liberación de los compromisos que el término «universidad» implica. La intención era la creación de «algo completamente nuevo, necesario hoy en América» (7). Quizás La rebelión de las masas de Ortega era un excelente marco para promover en la juventud una conciencia sobre el esfuerzo necesario para el despliegue científico y cultural. Y esa sería una de las primeras sugerencias orteguianas, que la educación fuera sobria y esforzada.

De alguna manera Ortega se sirve de lo vivido y observado en su viaje a Aspen para preparar estas recomendaciones. Así reclama una atención hacia ciertos vacíos de la pedagogía norteamericana de mediados del siglo XX, específicamente la formación en las humanidades. El proyecto de Walter y Elizabeth Paepcke podría ser un lugar donde se intentará ensayar la concentración de lo que Ortega denominará «ciencia sintética». Este concepto encierra en sí toda una metodología de trabajo que apunta una educación integral, o en palabras de Ortega una «educación en una síntesis total de la vida humana». Una de las características de esta metodología sería la de una biblioteca minimalista, con algunos volúmenes muy escogidos. La intención es que los estudiantes lograran una cosmovisión científica adecuada a su época. Otra de las claves que Ortega pone de relieve para el futuro instituto es el estético. Por ello Ortega valorará mucho el hermoso paisaje del valle de Aspen e incluso hará recomendaciones sobre la infraestructura del lugar. Ortega realiza una distinción entre el clima invernal y estival en Aspen y especifica cómo aquella escuela debería estar integrada en estos ritmos y promulgar dos formas de vida que corresponden a las estaciones extremas que se producen en las montañas de Colorado. «Aspen es y, sobre todo, puede ser […], «the glass of fashion and the mould of form», como Shakespeare dice» escribiría Ortega. Esta dimensión artística estaría incluida dentro de un marco pedagógico donde la elegancia es una fórmula de sobriedad y no de lujo.

Entre las sugerencias de Ortega también se encuentran los cursos o seminarios que podrían dictarse en Aspen. Habrían de apuntar al diálogo, e incluir a personas que piensen de manera diversa. Señalará el filósofo «No importa que uno piense A y el otro B. Lo que importa para que sea fecunda su reunión es que sus opiniones contrapuestas A y B se produzcan al mismo nivel.» (8).

Muchas de las ideas de Ortega encuentran un florecimiento en las iniciativas desarrolladas en The Aspen Institute: sus foros interdisciplinarios, sus programas científicos y humanísticos o el Aspen Ideas Festival. Pero sobre todo en ese carácter generoso, crítico, y pluralista que se vislumbra ya en los orígenes del proyecto de los Paepcke, esa intención de crear «un mundo en los veranos de Aspen» como bien resumiría el filósofo.

1 . Lo ha detallado muy bien Azucena López Cobo en «José Ortega y Gasset – James Bryant Conant con la mediación de Federico de Onís. Epistolario (1933-1934). Primera Parte» en Revista de Estudios Orteguianos 35, noviembre de 2017.

2. Heinrich Henel, «The Goethe Bicentennial Convocation at Aspen». Monatshefte, Vol. 41, No. 6 (Oct., 1949), pp. 295-302. University of Wisconsin Press.

3. José Ortega y Gasset, «[Apuntes para una escuela de humanidades en Estados Unidos]» en Obras completas, X, pp. 44-51

4. Aspen Institute for Humanistic Studies. 1974. 25th. Anniversary Year, Madrid, Revista de Occidente – Aspen Institute for Humanistic Studies, 1974, pp. 7-31.

5. Carta de Walter Paepcke a José Ortega y Gasset del 23 de noviembre de 1949. Archivo de la Fundación José Ortega y Gasset Gregorio Marañón de Madrid, sig. C-135/59.

6. Carta de Walter Paepcke a José Ortega y Gasset del 9 de agosto 1949. Archivo de la Fundación José Ortega y Gasset Gregorio Marañón de Madrid, sig. C-134/59.

7. [Apuntes para una escuela de humanidades en Estados Unidos], X, 45.

8. [Apuntes para una escuela de humanidades en Estados Unidos], X, 50.

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